Guapa y un poco puta…

artiArtículo publicado por Carmen Prada

 

Esta pasada semana ha tenido una gran repercusión la noticia que encabeza el artículo. ¡Y no me extraña! He sido de las personas que ha puesto el grito en el cielo, porque es ¡una auténtica vergüenza!

He compartido en una red social -en mi opinión la más profesional- dicha aberración, y me ha sorprendido que hasta el momento se han mostrado disconformes únicamente hombres.

Uno de mis contactos en dicha red, Rodrigo Herranz Serrano, al apreciar la noticia que había colgado, la compartió y agregó textualmente: “me parece increíble que, a estas alturas, sigan apareciendo anuncios de ofertas de este tipo, claro que, hay anuncios en los que no se solicitan tales “requisitos” y, cuando llegas a la entrevista, te dicen directamente que el puesto era para alguien con tu mismo curriculum (o algo inferior), pero con el pelo rubio, vestido ceñido y cuerpo joven…”

¿Cómo os queda el cuerpo? ¡Corroboro al 100% las palabras de Rodrigo! Pero voy más allá, me ha llamado la atención que ante esta “oferta de trabajo”, hasta la fecha no se haya pronunciado ninguna mujer, y los comentarios provengan de hombres a los que les parece impresentable.

¿Y por qué me llama la atención que ninguna mujer diga nada al respecto? Pues sencillamente porque esta barbaridad de oferta laboral es humillante, sexista y carente de escrúpulo. Rodrigo comenta que “sigan apareciendo anuncios de ofertas de este tipo”. Creo que en muchos sentidos de la vida la sociedad involuciona, y este es un ejemplo más. Claro que siguen apareciendo ofertas de esta calaña, pero quizá con un tacto más refinado, o sea, enmascarado… Pero si se supone que la mujer ya tiene otro papel en la vida profesional que antes no tenía, como escucho a menudo por ahí, ¿por qué siguen apareciendo estas ofertas? Mi opinión es rotunda y clara, ¡será porque hay candidatas para ellas!

Como mujer reivindico la igualdad en el trabajo en todos los sentidos, no a mi medida. Siento profunda tristeza cuando profesionalmente a una mujer se le valora por las curvas, por el estilo de caminar, por el color de su cabello, por ser resultona… O cuando escucho y doy fe de que así es, que en el mundo comercial, la mujer bonita y escotada tenga más probabilidades de vender que otra menos agraciada o discreta, o que un hombre.

Como tampoco veo justo que para aspirar a cargos de responsabilidad una mujer tenga que mostrar 3 veces más su valía que un hombre.

Simplemente mi deseo es que se me valore por mi formación, por mi experiencia, por la eficacia en resolución de conflictos, por la parte humana, por mi compromiso con lo que hago, por la dedicación y entrega, por la pasión en lo que me encomiendan…

Que me valoren simplemente por mi profesionalidad en igualdad de condiciones que a un hombre, no deseo ni más ni menos, únicamente deseo que mi capacidad y valía sean los motivos para optar a un puesto digno y respetable, y no por las piernas o la cara bonita.

Las mujeres podemos buscar infinidad de excusas para justificar cosas tan denigrantes como las que se están permitiendo, pero las que lo hacen perjudican a las que queremos y reivindicamos respeto y dignidad.

La belleza femenina, solo es un complemento…

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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2 comentarios en “Guapa y un poco puta…

  1. El sexismo nos rodea desgraciadamente, sexista es también escuchar: Ah bueno tú como comercial lo tienes más fácil, como eres mujer enseñas escote y ya está. ¿Perdona? Y lo más grave del asunto es que la mayor discusión la tuve con una mujer que no entendía que yo me niego absolutamente en rotundo en entrar en ese juego. ¿Pero si vas a vender más a ti que te importa enseñar un poco de escote? Pues me importa y mucho. Primero y ante todo porque el escote es mío y lo enseño a quien a mí me dé la gana, cuando me dé la gana y en la situación que me de la gana y coinciden todas con mi esfera privada. Y en segundo lugar, porque pretendo ser una profesional que para generar ventas y fidelizar clientes utilice herramientas como la gestión emocional, el conocimiento del producto, habilidades de comunicación y un largo etcétera que nada tienen que ver con considerarme a mi misma un trozo de carne. ¡Póngame medio de pechuga de comercial! ¿Adónde vamos a ir a parar? Total y absolutamente de acuerdo contigo Carmen. Al final, las propias mujeres nos metemos en la zanja.

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    • Susana es triste que a estas alturas tengamos que pensar así pero es la realidad, triste realidad…
      Como tambíen es cierto que hay muchas mujeres que se suman y se meten a esa zanja que tú comentas y son éstas las que no nos hacen ningún favor a las que con dignidad y sin prototipos impuestos, queremos que se nos valore por nuestros conocimientos, trayectoria, entrega y experiencia, que por llevar un vestido ceñido.
      ¡No puede valer todo!
      Susana, gracias por el comentario ya que, seguramente con el testimonio que has dado muchas mujeres se vean reflejadas en él. ¡Yo, la primera!
      ¡Muchas gracias por tu lectura y comentario!

      ¡Un fuerte abrazo!

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